¡Hola a todos!
Supongo que habrán notado que últimamente he brillado por mi ausencia, y es que desde inicios de febrero la tecnología decidió jugar en mi contra. Hasta podría decirse que incluso antes ya que en enero me vi obligada a cambiar mi teléfono móvil.
Entonces, regresando a inicios de febrero cuando mi computadora decidió que ya había tenido suficiente y que ya era hora de descansar... para siempre. No puedo decir que me sorprendiera, después de todo me había estado dando señales desde hacia unas cuantas semanas... yo sólo me negaba a aceptar la realidad.
Además debo admitir que la computadora ya necesitaba un descanso. Había estado en mis manos por al menos tres años, y antes de eso en manos de mi hermana menor por otros dos. Sé que no es la dinámica de herencia común entre hermanos, por lo general es el menor quien recibe las cosas viejas del mayor, pero es esta ocasión no fue así.
Así que me quedé sin computadora y me sentí perdida. ¿Qué se suponía que hiciera yo sin computadora? Compra una de inmediato no estaba en los planes. Con el bolsillo vacío y gustos caros eso no era una opción.
