Entró en el almacén sigilosamente y casi rió de su propia estupidez, como si con eso pudiese evitar que notase su presencia, aun así continuó avanzando con cuidado.
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¿Qué haces aquí Jade?
El
sonido de la voz de Ashlian a su espalda la hizo dar un respingo y llevarse la
mano al pecho sobresaltada, se giró rápidamente dispuesta a decirle lo poco
grato que resultaba ser asustada de esa manera, pero al verlo olvido todo
pensamiento racional. Lo había visto por última vez hacía solo unas pocas horas
pero de pronto parecía que hubiese pasado mucho más tiempo, no sabía si debía a
que su expresión no estaba teñida de la evidente inconformidad que le
caracterizaba durante los últimos días.






