Un lugar lleno de personas que hablan un idioma que ella no conoce llamado Risas, y portan una vestimenta extraña llamada Sonrisa. Tienen un aroma extraño, un perfume llamado Felicidad.
Camina entre ellos, los escucha hablar de algo interesante, le llaman Sueños. Todos desean encontrar un gran tesoro, un tal nombrado Amor. Bailan una música nueva, con ritmo de algo denominado Placer. Y gozan ante la idea de algo que a ella le aterra, le dicen Vida.
Mientras va avanzando tropieza, choca contra algunos, todos la miran, y en sus miradas hay algo que sí reconoce, es decepción. Y sus miedos crecen, ahora entiende menos y las cosas son cada vez más extrañas. Empieza a olvidar los nombres que acababa de aprender, ahora sabe menos que a su llegada.
Y apura el paso, quiere cruzar el lugar más rápido, salir de allí, de esa habitación llamada Mundo. Y ya no camina, corre. Pero es más torpe, sigue chocando con aquellas personas, y cada vez es más fácil para ella reconocer la decepción.
Nadie dice palabra, solo la observan en silencio mientras sus pasos





