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No
puedes aguantar más, ¿cierto? – rió Luna.
Ella
sonrió a modo de respuesta y se encaminó en dirección a la cocina, tomó la
bandeja que contenía lo que había preparado para él y salió de la casa. Era la
primera vez que recorría la propiedad de los Tremore hasta esas extensiones, no
había imaginado que la propiedad fuese tan grande y debía admitir que
recorrerla a solas y bajo semejante oscuridad resultaba algo atemorizante.
Suponía
que en momentos como esos era una ventaja tener un lugar tan grande, y también
era ventajoso el que los vecinos más cercanos estuviesen a kilómetros de
distancia, de esa manera nadie podría ni por casualidad descubrir lo que estaba
pasando allí.
Entró
en el almacén, se alegraba de que Ashlian no hubiese cerrado la puerta. Vio que
estaba acostado en la cama, ella caminó hasta él, ¿dormía?, no había hecho
ademan de moverse en ningún momento. Caminó hasta la pequeña mesa que habían
colocado en un rincón y colocó la bandeja sobre esta.
Se
acercó hasta la cama nuevamente y se puso en cuclillas. Su cara estaba a nivel
de la cara de Ashlian, éste mantenía los ojos cerrados pero ella intuía que
estaba despierto. Examinó su rostro, parecía estar relajado en ese momento,
¿había logrado descansar?
Realmente
le hubiese gustado quedarse a su lado todo el día pero sabía que no le iba a
ser posible dejarle descansar. Acercó su mano hasta su rostro con intención de
tocarle, pero se detuvo, no quería molestarle.





